Mundos paralelos

Hace ya un tiempo que no me pierdo en un mundo artificial. Leyendo «Mirrorshades» tengo la impresión de haberlo hecho otra vez, no solo por el libro en sí cuyos cuentos me han inmerso en su realidad, sino también por el entorno:

Por eso al leer éste cuento acerca de drogas que alteran las respuestas humanas (Solsticio) no puedo menos que asombrarme de lo bien que encaja, lo factible que es la realidad que plantea.

Como había comentado Pablo: en Mirrorshades no hay moralejas. Lo que hay son propuestas, tanto extremadamente fantásticas como factibles, pero en su mayoría que dependen del uso de la tecnología.

Interpreto a Neal Stephenson defendiendo que la ciencia ficción tiene la responsabilidad de plantear los retos para que la sociedad los alcance y que parte de la responsabilidad del estanque científico recae por tanto en los escritores que ya no imaginan el futuro. No sé si estar del todo de acuerdo, pero es cierto que algo de esos futuros que imaginamos se vuelve un incentivo para creerlos y crearlos o para evitarlos. Así entiendo ahora el lema ciberpunk: «El futuro influye más en el presente que el pasado».

Una visión del ser humano

Había sido sobornado por el dulce sueño de la tecnología…

Ojos de serpiente – Tom Maddox

Encuentro recurrentemente en éstos relatos ciberpunk la fusión de la tecnología y la sexualidad. Me parece interesante porque suelo verlos disociados, la tecnología como una herramienta externa y la sexualidad como algo íntimo: interno, pero ¿no habíamos dicho que somos ciborgs?

Diluir las fronteras entre ántropo (no tengo otra palabra para referirme sin ambigüedades al hombre que no necesariamente es varón) y tecnología permite soñar con grandes cantidades de poder y el ser humano queda inmerso en un lugar dominante, sí, pero también totalmente vulnerable y desprotegido ante su adversario: George Jordan ante su serpiente ¿o el Aleph?, Gina como bien preciado (sinner o sinthesizer), Tony Cage ante sí mismo…

«Ojos de serpiente» me lleva a pensar en una relación entre hombres y máquinas que ya no parece tan clara, recuerdo varias películas donde se utilizan los humanos como interfaz de máquinas o viceversa. En especial recuerdo una porque parte de la trama es que se alquilan humanos para llevar información porque las máquinas no pueden llevar tanta: 500 MB. Pero el humano ya ha sido superado, no aún en decisión pero ¿cuánto falta?.

Y las propuestas que traen consigo

De la guerra

¿Suerte? Tal vez. A él ya lo habían cableado y puesto a punto para el combate, y ya estaba acpostumbrado al ergonómico asiento posterior del avión negro de fibra de vidrio A230 General Dynamics. El A-230 volaba rozando el límite de una letal inestabilidad, y cada sensor de su fuselaje estaba monitorizado por su propio banco de microcomputadores, todos ellos conectados al «cerebro—serpiente» del copiloto mediante dos cables gemelos de miopreno que salían de ambos lados de su esófago…, y entonces él desaparecía, ¡oh, sí!, cuando los cables se enchufaban, cuando el fuselaje resonaba por sus nervios, con su cuerpo exultante por esta nueva identidad, por este nuevo poder.

Luego el Congreso acabó con la guerra y las Fuerzas Aéreas acabaron a su vez con George, y cuando llegó su licencia, ahí se quedó él, completamente cableado y sin un lugar a dónde ir, abandonado con toda esa patética tecnología, con ese hardware en su cabeza que, a partir de entonces, iba a cobrar vida propia.

Ojos de Serpiente, Tom Maddox

¿Un humano con una interfaz para manejar máquinas de combate? hoy pensaría que la guerra sería diferente. Más máquinas sobrepasando a los humanos.

De lo social

Cage había comenzado el proyecto Compartir años antes, cuando aún trabajaba en el laboratorio a tiempo completo. Había estado pensando en cómo el refuerzo social parecía dar energía al uso recreativo de las drogas. Muchos usuarios preferían volarse con otros usuarios en clubs de drogas o en fiestas privadas, antes de hacer el amor o de tomar una buena comida o de un baile en la ingravidez espacial. Si la socialización aumentaba el placer ¿por qué no intentar buscar una manera de que los usuarios compartieran una experiencia idéntica? No sólo era crear un entorno idéntico, sino sincronizar el efecto al nivel de la sinapsis; estimulación directa del córtex sensorial, una especie de telepatía artificial.

Solsticio, James Patrick Kelly

De los medios

Te estoy contando un secreto profesional: los medios de masas realmente malos pueden exorcizar tus fantasmas semióticos. Si pueden quitarme de encima a esa gente de los platillos, pueden hacerlo también con esos futuroides tuyos de Art Decó. ¿Qué tienes que perder?

El continuo de Gernsback – William Wilson

De la perfección

Qué asco de mundo en el que vivimos, ¿eh? —el quiosquero era un negro delgado con dientes estropeados y un evidente peluquín. Asentí, rebuscando el cambio en mis vaqueros, ansioso por encontrar un banco en el parque donde poderme sumergir en la duras evidencias de la casi distopía humana en la que vivimos—. Pero podría ser peor, ¿eh? —Desde luego —dije—, o incluso mucho peor, podría ser perfecto.

El continuo de Gernsback – William Wilson

De las economías emergentes

Los turistas eran principalmente japoneses, canadienses, brasileños montados en la cresta del boom brasileño, surcoreanos, chinos, árabes, israelíes y un pequeño número de americanos. Ya muy pocos de esos malditos americanos, gracias a la depresión.

Zona Libre, John Shirley

De la política que fomenta el capitalismo

—Permítame ponerle al tanto. Puede que cambie algunas de sus concepciones. Es consciente del propósito que hay en la Segunda Convención Constitucional, ¿lo es? Se ocultó con frases grandilocuentes como «desencadenar la fuerza del sistema americano y enfrentarse a la competencia extranjera cara a cara, asegurando la victoria para los negocios americanos, la cual abriría el camino para la democracia en todo el mundo». Todo con un tono de gran nobleza. Pero el resultado fue bastante distinto. Los negocios no tienen interés por ningún sistema político en sí. Los negocios cooperan en tanto en cuanto alcanzan sus propios intereses. Y el interés primario de los negocios es el crecimiento y el poder. Una vez establecidas las ZLE, las corporaciones se libraron de toda atadura, se enzarzaron en una lucha primitiva, que aún hoy continúa.

Stone vive, Paul di Filippo