Belleza y simplicidad predisponen nuestras decisiones

«La belleza salvará al mundo.»

Atribuída a Fiodor Dostoievsky

Analizando la frase en términos evolutivos pienso que el gusto por la belleza tiene al menos parcialmente su origen en la selección natural de organismos que prefieren atributos que suelen encontrarse en ambientes seguros: brillo, limpieza, orden, simetría, simplicidad…

Que la belleza sea relativa no es la cuestión: la variabilidad es necesaria para la evolución, además la genética generalmente no determina sino que ofrece la capacidad que se manifiesta según el ambiente. El placer estético no está excento de la variabilidad ni adaptabilidad biológica.

El sesgo emotivo por la belleza no es malo, nos ha facilitado la supervivencia y facilita la toma de decisiones rápidas que generalmente son apropiadas: las cosas bellas suelen estar bajo control… Sin embargo las decisiones afectadas por éste sesgo son menos racionales y existen decisiones que es mejor hacer racionalmente.

La simplicidad no es simple (y puede ser peligrosa)

Que nos guste lo simple tiene un tinte pragmático además del placer estético: nuestra capacidad de comprensión es limitada y la realidad caótica. Para entenderla hacemos modelos simples que la describen de manera aproximada, cuanto mejor sea la aproximación podemos tomar mejores decisiones.

Los modelos simples tienen varios problemas, uno de ellos es que pueden parecer ajustarse a cualquier realidad y ser difícilmente falsables, reforzando la idea de que el modelo explica la realidad aún cuando el modelo sea erróneo.

Nuestros modelos brindan seguridad en tanto reflejan adecuadamente la realidad y nuestras emociones van de acuerdo con ellos. Nos sentimos ansiosos cuando las cosas son caóticas porque no tenemos el control, pero confiar en modelos simples pero erróneos es una receta para el desastre y me permito traducir a Jaron Lanier en «You are not a gadjet» a modo de ejemplo:

La segunda cosa que debe saberse de Turing es que era gay en un tiempo cuando era ilegal ser gay. Las autoridades británicas, pensando que era la cosa más compasiva que podían hacer, lo obligaron a recibir un tratamiento médico de charlatanería que se suponía coregiría su homosexualidad. Consistía, extrañamente, en inyecciones masivas de hormonas femeninas.

Para entender cómo pudo habérsele ocurrido tal plan a alguien, tienes que recordar que antes de que las computadoras aparecieran, la máquina de vapor era la metáfora preferida para entender la naturaleza humana. Toda la presión sexual se acumulaba y causaba que la máquina fallara, así que la esencia opuesta, la femenina, debía balancearla y reducir la presión. Esta historia debería funcionar como un cuento con moraleja. El uso común de las computadoras, como tenemos hoy, como fuente de modelos y metáforas acerca de nosotros mismos es probablemente tan confiable como el uso de la máquina de vapor era entonces.

Jaron Lanier, «You are not a gadjet» (traducido como «El rebaño digital»)

Generar modelos que sean simples, falsables y correctos hasta donde nuestra experiencia alcanza,ya sea para entender o para manipular, es trabajo duro como dice Bianka:

Simplicity isn’t simple.

Ask anyone here. It’s hard work. It means forever asking, “Why is it this way?” and “How can it be better?” It means rethinking every customer experience until the clutter has fallen away — until all that remains is what’s essential, useful, and beautiful.

En la página de Apple, reemplácese «every customer experience» por «every part of the model».

Por último, cabe mencionar que aunque no nos guste en ocasiones no es posible simplificar y en esos casos, «tratar de ocultar la complejidad resulta en un sistema más complejo» que lejos de ayudar, dificulta nuestra capacidad de comprender.

La tecnología nos condiciona

Jaron Lanier dice que «lo más importante de una tecnología es cómo cambia a la gente» y la descripción de la naturaleza humana haciendo analogía con la máquina más poderosa del momento es un buen ejemplo de cómo la tecnología afecta lo que pensamos, pero el cambio va más allá:

Los tecnología cambia a la gente y por eso trabajar en tecnología de la información supone, se quiera o no, hacer ingeniería social. Los tecnólogos crean extensiones de nuestro ser: ojos y oídos que actúan a distancia, como las webcam o los móviles, memorias expandidas como los datos que buscamos en la web… Estas extensiones se convierten en nuestra manera de interaccionar con el mundo y las personas. De modo que los tecnólogos alteran nuestra visión del mundo, pero no con argumentos o persuasión, sino de una manera más eficaz: modificando nuestra experiencia cognitiva.

Pseudópodo en su reseña a «You are not a Gadget» de Jaron Lanier (énfasis mío)

Es importante apuntar que «condiciona» no es lo mismo que «determina» y la tecnología no determina, sino que impone condiciones nuevas que favorecen un ciertas conductas. Muchas veces el cambio que genera la tecnología es para bien: internet por ejemplo nos permite leer más y mejora nuestra capacidad de buscar información, aunque también nos acostumbra a concentrarnos menos y leer menos profundamente.

Si queremos sacar el mayor provecho de la tecnología debemos entonces preguntarnos usuarios y diseñadores qué esperamos de la herramienta y elegir bien porque el diseño condiciona la actividad. Si no lo hacemos así corremos el riesgo de buscar un uso para una herramienta que no tiene propósito, quedar limitados por la herramienta o peor: que el diseño de la herramienta promueva lo contrario a nuestros objetivos y no lo notemos.

Pero nosotros cambiamos la tecnología ¿no?

Para cambiar la tecnología es necesario entenderla y la primera barrera es entender los principios con los que se desarrolló. La segunda barrera está en que entender un diseño hecho y modificarlo es más difícil que hacer un diseño nuevo, la tecnología se está volviendo cada vez más compleja y nuestras actividades cada vez más dependientes de ella, resultando en sistemas complejos y fuertemente acoplados, cuyas partes no pueden ser desechables. De todo ésto resulta que mientras más se desarrolle un sistema con base en cierta tecnología es más difícil reemplazarla por otra que no sea compatible:

Designing a new protocol that does everything better than an existing protocol usually isn’t the hard part. The real difficulty comes in providing an upgrade path that allows […] users to upgrade to the new protocol in their own time such that everything keeps working at every point along that path.

Ars technica, SPDY: Google wants to speed up the web by ditching HTTP

Por último, la tecnología que funciona es adaptada (brutalmente) para funcionar en condiciones reales. Los diseños que se realizan desde cero pierden toda la información necesaria para hacerlo, de manera que supone un coste muy grande recuperarla. La tecnología es por tanto, difícilmente reemplazable.

El ser humano y el reduccionismo digital

El ser humano es un sistema biológico complejo que ha sido seleccionado en función de qué tan efectivamente puede reproducirse y sobrevivir. Una de las características claves de nuestra supervivencia como especie es la capacidad de entender el entorno (inteligencia).

El modelo a nuestro alcance para entender la inteligencia como algo simple es la computación (que por definición es la capacidad de calcular). El problema con éste modelo es que incita a pensar que no somos necesarios, que por aumentar nuestra capacidad de realizar operaciones complejas con la información y con la información suficiente ya no necesitamos entender, y que por lo tanto las máquinas son más importantes que las personas.

Ése tipo de pensamiento encasilla la descripción de los seres humanos en una selección de opciones múltiples capaces de ser computadas, aglomerando en conjuntos sin relación real (solteros, hombres, mujeres, mexicanos…), dejando fuera las partes raras de manera que se deja fuera de la vista aquello que nos hace individuos. Deshumanizándonos para hacernos calculables y muy posiblemente con resultados erróneos.

Pero además, confiar demasiado en la capacidad de los computadores para regular el mundo desincentiva el uso la capacidad creativa del ser humano. Deshumanizando el control de nuestro destino.

El diseño que estamos promoviendo

Facebook y Twitter deshumanizan al eliminar la soledad sin fomentar interacción, promover el flujo antes que el contenido, eliminar la deliberación, volver la comunicación humana un agregado en vez de una conversación y vender nuestra vida como producto publicitario.

Los productos de Apple deshumanizan al limitar las capacidades del usuario para usar sus accesorios, humanizar sus dispositivos (la cosificación viene en ambos sentidos) y desincentivar la creatividad en el uso de sus dispositivos.

Wikipedia deshumaniza al ofrecer una visión universalista del mundo, invisibilizar los autores, dar voz a la imaginada colectividad y desincentivar el esfuerzo de la gente por informar al presentarse como la fuente última del conocimiento.

La belleza y/o simplicidad de éstas herramientas nos predispone a aceptarlas y la utilidad que tienen para varias actividades cotidianas hace difícil resistirse a usarlas. Sin embargo creo que en el las actitudes que facilitan éstos diseños perdemos sensibilidad humana y diversidad (necesaria para la evolución).

Y medidas paliativas

En el caso de wikipedia la tecnología es pública, la autoría podría mostrarse con un complemento y el mayor problema que es la hegemonía del sitio «Wikipedia» puede contrarrestarse haciéndola distribuída.

En los otros dos casos que mencioné la tecnología es privativa y es difícil modificarla, además de que el problema es inherente al diseño. En ese caso es necesario generar herramientas que suplan su función pero con un enfoque más humano, cuanto más tiempo pase será más difícil reemplazarlas.

A manera personal y sin modificar las herramientas que usamos, Jaron Lanier propone:

  • No publicar anónimamente a menos que realmente puedas estar en peligro.
  • Si dedicas esfuerzo a artículos de Wikipedia, esfuérzate aún más en usar tu voz personal y expresarte fuera del wiki para atraer gente que no se ha dado cuenta que están interesados en los tópicos que has contribuído.
  • Haz un sitio web que exprese algo acerca de tí que no quepa en las plantillas disponibles en tu red social.
  • Publica un video que te haya tomado más de cien veces más tiempo hacerlo del que toma verlo.
  • Escribe un post en tu blog que haya tomado semanas de reflexión antes de que escuches la voz interna que necesita salir.
  • Si estás tuiteando, innova para encontrar una manera de describir tu estado interno en vez de eventos externos triviales, para evadir el aterrador peligro de que eventos descritos objetivamente te definan, como harían con una máquina.

Jaron Lanier, «You are not a gadjet».