No podemos salvar al mundo, pero cada comunidad puede salvarse mediante la cooperación de sus miembros, que para ser efectiva necesita acceso a la información y tecnología . En todo caso, cuando las instituciones nos fallan, podemos aprovechar las ventajas de éste nuevo mundo para salir adelante.

Instituciones

Instituto, estatuto, estatua; la raíz es la misma : «estar [parado]».

Las instituciones son místicas en tanto que son algo más que sólo sus integrantes. Las personas que participan de ella las conforman y los acuerdos entre ellos devienen estatutos. La institución y los estatutos permanecen más allá de sus integrantes. Está justificado detener ciertas cosas para satisfacer las necesidades o lograr las metas de sus integrantes. Entonces su objetivo es empoderar a las personas que las conforman, su estaticidad les otorga permanencia y para los externos su imágen pública es criterio para otorgarles confianza.

Debido su estaticidad el cambio en las instituciones debe ser deliberado (en amplio sentido). El problema es que las instituciones no son comunidades reales y las decisiones conciernen a sus jerarquías que además de permitir abusos no aprovechan el potencial de sus integrantes.

Las jerarquías fueron útiles para tiempos con poca capacidad comunicativa y por tanto información limitada, permitiendo tomar decisiones sin discutir interminablemente. Ahora con mayor capacidad comunicativa podemos discutir eficientemente y tomar decisiones acertadas en menos tiempo. No creo que las instituciones desaparezcan, pero sí que tenemos capacidad para más autonomía y deberíamos usarla para remplazar las instituciones que no están cumpliendo su función social.

Globalización

La capacidad de autonomía de la que hablo viene en gran medida de las telecomunicaciones que encogen al mundo hasta la escala humana:

[…] ha habido tres grandes eras de globalización. La primera abarcó desde 1492 (cuando zarpó Colón y se abrió el comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo) hasta 1800 aproximadamente. A esa era yo la llamaría Globalización 1.0. Lo que hizo fue encoger la Tierra desde la talla grande hasta la talla mediana. La Globalización 1.0 iba de países y músculos […]

La segunda gran era, la Globalización 2.0, se prolongó desde 1800 hasta 2000 más o menos, con interrupciones debidas a la Gran Depresión y a la Primera y Segunda Guerra Mundial. Esta era encogió la talla del mundo de mediana a pequeña. En la Globalización 2.0 el principal agente de la transformación, la fuerza dinámica que impulsó la integración global, fue la empresa multinacional. […]

hacia el año 2000 entramos en una nueva era, la Globalización 3.0, que está encogiendo la talla del mundo de pequeña a diminuta, y aplanando el terreno de juego al mismo tiempo. Y si la fuerza dinámica de la Globalización 1.0 eran los países en proceso globalizador, y la de la Globalización 2.0 eran las empresas en proceso globalizador, la fuerza dinámica de la Globalización 3.0, o sea, el rasgo que le confiere su carácter único, es el recién hallado poder de los individuos para colaborar y competir a escala global.

La tierra es plana – Thomas Friedman.

Y cuyas posibilidades son la norma ahora:

«Podemos montar la reunión aquí, con uno en Nueva York, otro en Londres, otro en Boston y otro en San Francisco, todos en vivo y en directo. Si por lo que sea el proyecto se ejecuta en Singapur, la persona de Singapur también puede estar aquí en vivo y en directo… Eso es la globalización»

La tierra es plana – Thomas Friedman.

En este contexto el mercado crece en conversaciones, las personas se muestran como tales y los proyectos pequeños pueden ser influyentes. Éso es globalización, que aunada a un gran aumento de productividad permite una nueva forma de organización.

Pero a pesar de las oportunidades que ofrece el nombre «globalización» evoca los pecados del neoliberalismo y las corporaciones. El crecimiento económico también lleva ese estigma a pesar de estar relacionado directamente con el bienestar. Parte del problema es el desconocimiento de esos temas complejos que afectan nuestras vidas.

Los límites de la información

Hace falta más economía, salud y comunicaciones seguras en la cultura popular, pero resolver esa situación también es un tema complejo. Me recuerda una anécdota que aunque me contaron no sé si es verdadera:

Vigotsky respondió a Piaget que su ventaja era tener niños bien alimentados que además eran sus hijos.

El punto es que para poder brindar educación las necesidades primarias deben estar satisfechas. Así que la información no es suficiente para la alfabetización, que requiere además equilibrio entre reflexión y acción.

Vivimos en la sociedad de la información, pero no en la sociedad del conocimiento.

Natsu

La información se produce en cantidades excesivas y hay que aprender a seleccionarla con criterio, más aún cuando mucha resulta ser falsa.