El mayor servicio que uno puede prestar […] a la humanidad es lograr lo mejor de sí mismo.

Wallace D. Wattles

En condiciones normales no hubiera considerado leer este libro, menos aún con su sello «maestros del secreto». Pero éstas no son condiciones normales: Alguien que aprecio me entregó este libro para que lo leyera. Y aquí el resultado.

El libro es corto y su lenguaje es simple. En él se propone que existe un método infalible y único para enriquecerse, con fundamento en la «teoría monista del universo» y la bondad de «Dios». Según el autor el mundo está hecho de una única sustancia a la que el pensamiento da forma. Nada más alejado de la ciencia, más cercano a cierta filosofía ontológica.

Éste modelo es conceptualmente débil pero lleva al autor a pensar que hay riqueza ilimitada para todos y puede obtenerse sin injusticias. Wallace debe negar la riqueza de ciertas personas para evitar explicar las excepciones a su método y requiere fe ciega. Pide además, no leer nada que contradiga su método.

Wallace intenta legitimar la idea de ser rico, propone incluso que no hacerlo es inmoral porque según él uno no llega a ser la mejor persona que puede sin ser rico. Sus otros argumentos son «ser rico es bueno» y «Dios quiere que te enriquezcas». Dice además que uno puede enriquecerse en cualquier actividad y que debe elegir aquella que quiera o, a falta de inclinaciones al respecto, para lo que sea hábil.

No todo el libro es desperdicio. El método que propone para enriquecerse parece saludable:

  • Plantearse objetivos específicos y tangibles.
  • Mantener la confianza en que esos objetivos son realizables.
  • Mantenerlos en mente todo el tiempo.
  • Estar atentos a las oportunidades para lograrlos.
  • Hacer algo para conseguirlos en cada momento.
  • Preferir acciones eficaces que numerosas.
  • Reconocer los avances y disfrutarlos (sentirse agradecidos).
  • Evitar la prisa prisa y ante la duda, esperar.
  • No desanimarse ante el fracaso (ya llegará otra oportunidad).
  • Evitar competir con los demás, enfocarse en que las acciones propias generen valor.
  • Ofrecer cosas que sean útiles a los clientes, a un precio menor de la utilidad que ofrecen.
  • Cuando se logren los objetivos (o no), pensar en otros más grandes.

Claro que él lo plantea en términos de pensar para que «la materia sin forma» se convierta en tu deseo, pero que llegará en forma de algún negocio y tendrás que estar listo para aceptarlo. Este tipo de argumentaciones me recuerdan mi opinión acerca de la acupuntura: No sé si funciona, pero en ese caso, la explicación no es la que se propone.

Y como decía en el lazarillo de Tormes «no hay libro tan malo que no se pueda sacar algo bueno de él» (lo único bueno que recuerdo de ése libro).