Me criaron como católico y era un creyente convencido, aún habiendo reflexionado acerca de mi religión. Creía que «Dios» había creado las 4 fuerzas fundamentales de la física considerando hasta el más mínimo detalle y dejado al mundo ser pues, siendo omnipotente y omnisapiente ya habría considerado todos los rezos por venir ¡Más asombroso que lo haya resumido en sólo cuatro reglas (y condiciones iniciales)!. Me sorprendía que, según me dijeron, el génesis coincide con los hallazgos científicos acerca del origen del universo.

Me reía de la insistencia por «no dudar de la fe»: siendo «Dios» omnipotente y omnisapiente, sus enseñanzas deben ser verdaderas y vigentes para toda época. Las veces que dudé de mi «fe» sólo se fortalecía, incluso cuando leí

Los libros prohibidos

Me agradó leer «Así habló Zaratustra». Me encanta la idea de buscar ser el mejor humano que se puede ser. Curiosamente en algunos fragmentos del libro me dejaron la impresión «no sé qué agrega Nietzche, está repitiendo el mensaje del catolicismo pero sin dios». Me molestaba que para muchos la «religión» fuera un temor por los dioses vacío de sentido y esta lectura agravó ese sentimiento, pero aumentó mi fe.

Anthony de Mello enseña la espiritualidad que considera fundamental del catolicismo en cuentos y chistes de muchas regiones y creencias. Quién sabe por qué habrían prohibido sus libros, pero dejan el sabor de que la verdad (¿e l catolicismo?) puede encontrarse en cualquier lado, más a su favor.

No había contradicciones, pero agregaron dos matices importantes a mis reflexiones, por ejemplo cuando consideré

El encanto de la coincidencia, desvanecido por la evolución y una eterna trenza dorada

Hay una canción que dice:

Soy vecino de este mundo por un rato,
y hoy coincide que también tu estás aquí,
coincidencias tan extrañas de la vida,
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio…
y coincidir.

Visto así parece parece impresionante la coincidencia. Pero si repartimos primero a las personas en grupos que viven juntos, ya no parece sorprendente que haya quienes comparten un «aquí y ahora»…

De igual manera parece impresionante que de pequeñas variaciones surjan animales a partir de células independientes. El argumento del diseño inteligente dice que tal complejidad sólo pudo haber surgido de una inteligencia creadora. Pensando que seguro ese argumento era verdadero y concordaba con la evolución me pregunté ¿podría surgir la evolución por coincidencia (Nietzche)?

Mi respuesta (sí) me sorprendió, era algo que jamás había explorado ni pude argumentar hasta que mi padre me habló de un experimento mental que plantea el libro «Una eterna trenza dorada» (que sigue en mi lista de pendientes):

Imagina una impresora de longitud infinita (o al menos tan larga como la obra más grande), para cada espacio hay un rodillo con cada uno de los signos que se usan en los lenguajes humanos. La prensa imprime empezando con el mismo carácter en cada espacio y después cambia la posición de los rodillos por la siguiente combinación.

Cuando la imprenta termina se han impreso todos los libros que se pueden escribir.

Claro que estarían perdidos entre fragmentos sin sentido, repetidos con ligeras variaciones o muchas veces incompletos… La evolución no es tan ordenada, pero ¿por qué la imagen me recuerda tanto al ADN? En todo caso no podríamos decir que el contenido de esos libros sea producto de la inteligencia.

Por ese tiempo empecé a leer la biblia y encontré…

Errores en el libro sagrado

¿La Tierra hecha antes que las estrellas? ¿Antes las aves que los seres «de la tierra»? Mi padre dice que «lo importante del génesis se menciona muchas veces y es que “Dios vio que era bueno”». Vale, tal vez la biblia fue revelación divina y su objetivo era ser una guía moral pero ¿qué le costaba al dios omnipotente ser factualmente correcto en su comunicado?

Ya en el plano moral ¿cómo es que Dios se enoja y actúa cruelmente, o propone que ofrezcas para violación tus hijas antes que a tus invitados? Ese dios parece más bien humano, con vicios y machista.

Lo que más me enojó de esa idea es que se le atribuye más dignidad al hombre que a otros seres siendo que somos meros animales (biólogo tenía que ser). Parece más una excusa para justificar el abuso sobre la naturaleza.

Mi conclusión no es que «Dios» no existe, sino que «el libro sagrado» es el legado de sabiduría de un pueblo primitivo y nada maś.

Pero si no conocemos a Dios por su revelación, eso abre la cuestión de si existe o no. Según de Mello, dios puede ser encontrado de muchas maneras y varias religiones lo han encontrado ¿Es que tenemos necesidad de Dios? ¿Significa eso que existe un dios? Entonces fijé la vista en otros dioses, en busca de «un mar mayor» dónde satisfacer

La necesidad de Dios en el ánima

Mi pasión por la historia de las palabras obliga un interludio: Al parecer lo que distingue a los seres vivos en el pensamiento griego primitivo es el ánima (movimiento) y de allí viene la palabra «alma».

Eric Fromm decía que no creía en Dios pero sí en la necesidad que las personas tienen de creer en él. Mi padre respondía que es absurdo que tengamos necesidad de algo que no existe (algo de razón hay en eso).

Pensando en otros dioses, aunque sin investigar, encontré: animales, astros, fenómenos físicos y seres humanos. En algún lugar leí que las religiones pasaban por tres estados en su desarrollo: primero son las fuerzas físicas y los animales, que en el segundo estado se humanizan. No recuerdo el tercer estado, me gusta pensar que es liberarse de la superstición.

Entonces me explicaron que

es normal que un niño se desquite con objetos, como cuando se queja y le pega a la mesa porque «ella le pegó». Se llama animismo.

Ofelia Galvez en clase de fisiología – (estoy parafraseando)

La explicación viene en el libro de Dunbar que ya recomendé: la inteligencia se desarrolló para entender las necesidades de la pareja alguien igual a nosotros. (Antes de eso ya había placer/dolor para evaluar otros riesgos.) Entonces pensar en las cosas como seres inteligentes y con voluntad es una forma primitiva de inteligencia.

¡Eureka! ¡Por eso vemos «dioses» en todos lados! ¡Por eso pueblos separados encuentran dioses! La idea de un dios viene de un sesgo cognitivo desarrollado en nuestra historia evolutiva.

Sigue abierta la cuestión ¿existe algún dios? Y para resolverla hay que escuchar

El canto del pájaro, cuya verdad es improbable

Les dijo el Maestro: “Dios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier afirmación acerca de El, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no será más que una distorsión de la Verdad”. Los discípulos quedaron perplejos: “Entonces, ¿por qué hablas sobre El?”. “¿Y por qué canta el pájaro?”, respondió el Maestro. El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.

Anthony de Mello – El canto del pájaro

Si «Dios» existe no es como nos dijeron. Sabernos ignorantes nos vuelve sabios (y agnósticos). Si no podemos conocer a Dios ¿qué valor tiene la respuesta?

Uno de los grandes problemas es que para resolver cuestiones metafísicas es que necesitamos mucha física, que no hemos hecho. Otro es que su discusión es inútil (aunque usar el cerebro mejora nuestra vida, así que algo se aprovecha), pero le daré un pequeño espacio:

  • ¿Es posible que exista un ser creador inteligente y con voluntad?

Que nosotros seamos así es evidencia a favor de la posibilidad.

  • ¿Tenemos buenas razones para creer que ese es el caso?

Las cosas inteligentes son muy raras, entonces que la posibilidad de un ser creador inteligente y con voluntad es muy improbable. Además, nuestra predisposición a entender las cosas como «un como yo» habla muy mal de nuestra certeza.

Así que prefiero creer en

Lo que queda después de la «muerte de Dios»

Mi modelo simple para entender al mundo es que la naturaleza (todo lo que existe, incluso fuera de nuestro universo) se transforma en todas sus versiones alternativas a la vez, parecido a la imprenta imaginaria. La naturaleza no necesita ser producto de la inteligencia (aunque podría ser).

La explicación más simple suele ser la correcta (ese criterio se llama «Navaja de Ocam»), es más fácil pensar en un «como yo» que hizo la naturaleza porque nuestro cerebro usa ese atajo, pero el resultado es más complejo que una naturaleza sin Dios. Yo usé la navaja y me quedó el naturalismo.

¡Y vaya que es divertido! \o/.

El nihilismo puede llenar la vida

El mito del progreso y el renacimiento de los dioses

Dejé de creer en un ser inteligente que creó el mundo y considero La Biblia una recopilación de la sabiduría de un pueblo primitivo. Conservé varios de los valores que me enseñaron, que son lo importante de la religión. Sin embargo yo no promovería la religión superstición católica o cualquiera de las que presumen tener la única verdad. La razón que tengo para evitarlas es principalmente práctica:

  • Es muy ingenuo pensar que siempre se mejora. (Como ejemplo: hace más de 1000 años se hizo la primera computadora analógica y no hubo algo igual hasta el siglo pasado.)
  • La diversidad es lo que permite la evolución.
  • El fundamentalismo (que sostiene todas esas religiones) al presumir que tiene la verdad, descarta la diversidad.

Ese mecanismo ha traído varios estancamientos en la sociedad y la ciencia (¿edad media?). Por tanto prefiero no promoverlos.

Sin embargo existe una razón práctica para conservar a los dioses y la mitología.

Mis ya no tan nuevos superhéroes y Dunbar me enseñaron que la mitología es necesaria para mantener la unión de una comunidad. En ese contexto, los dioses son la representación de los valores por los que decidimos regir nuestra vida y son una muestra externa de nuestra lealtad por ellos.

Para tener una buena convivencia, es necesario reconocer lo sagrado de los demás, aceptar sus dioses (politeísmo). Los valores que eligen las personas son mejores dioses que «Yahvé», «Jehová», «Alá» o cualquiera de esos ídolos.